La Prehistoria engloba toda lo ocurrido a nuestra especie desde su aparición hasta la invención de la escritura, hace unos 5000 años. Es una época dividida en dos grandes periodos, la Edad de Piedra, donde el ser humano aprendió a fabricar herramientas utilizando la piedra y la Edad de los Metales, donde aprendió cómo trabajar y dar forma a los metales para elaborar herramientas más complejas. Dado que no tenemos testimonios escritos de este tiempo, la ciencia más importante en el estudio de la Prehistoria es la Arqueología, la cual estudia las sociedades humanas y su evolución mediante los restos que éstas dejaron. Por supuesto, la Arqueología también sirve para averiguar cosas sobre épocas posteriores, pero en la Prehistoria adquiere un protagonismo mayor debido a la inexistencia de documentos escritos. Dentro de las dos grandes eras, encontramos también otras divisiones más cortas en el tiempo. La Edad de Piedra se divide a su vez en el Paleolítico, durante el cual el ser humano era todavía nómada; el Mesolítico, que fue una época de transición durante la cual algunas tribus empezaron a conocer la agricultura y a crear poblados; y el Neolítico, durante el cual todas las sociedades eran ya sedentarias y dominaban la agricultura y la ganadería. Por otro lado, la Edad de los Metales está dividida en la Edad del Cobre, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Estos tres metales fueron muy importantes en sus respectivas épocas por sus características de dureza y maleabilidad, y fueron sustituidos uno por otro (el cobre por el bronce y el bronce por el hierro) cuando nuestra especie aprendió cómo trabajar con ellos.

Los dinosaurios en la historia la humanidad

Los dinosaurios ocupan un importante espacio en el imaginario social de la cultura moderna. Pero esto no es de ahora, sino que desde hace miles de años que el hombre conoce fósiles de dinosaurios, aunque no había podido interpretarlos como lo que en realidad eran: restos de especies extintas hace millones de años.

Los dinosaurios en la historia la humanidad 28 1 2012William Buckland c1845 239x300

William Buckland

Los chinos creían que los fósiles de dinosaurios eran restos de dragones, alimentando así este popular mito de la cultura oriental. También creían que los restos encontrados pertenecían a distintas criaturas que habían muerto durante el diluvio universal, otro importante relato de la mitología china. Ya en la modernidad, allá por el año 1822 fue un geólogo inglés, Giedon Matell quien obtuvo la primera pista significativa en cuanto a la procedencia de los dinosaurios: postulo una semejanza entre estos enigmáticos animales y las actuales iguanas. En 1824, un profesor de la Universidad de Oxford, el reverendo William Buckland realizó un importante hallazgo: los huesos fosilizados completo de un espécimen de Megalosaurus bucklandii, una criatura extinta hace 150 millones de años, que reinaba sobre los continentes de Europa, América, Asia y África. Como su nombre lo indica, lo más impresionante de esta especie era su monumental tamaño, que podría alcanzar los 9 m de largo, y corría sobre dos patas.

No fue sino hasta el año 1958 cuando se descubrió el primer fósil de dinosaurio en tierras norteamericanas, en Nueva Jersey. El estado de los restos era excelente, conservándose casi en su totalidad. Se trataba de una criatura bípeda, que fue denominada Hadrosaurus, es decir lagarto robusto. Había existido hace 80 millones de años. Por primera vez se demostró que los dinosaurios podían caminar erguidos, lo que revolucionó al mundo de la ciencia. A partir de ese momento, los restos fósiles de dinosaurios no dejaron de aparecer y ser reconocidos como tales en todo el mundo, inclusive en la Antártida.

La tecnología en la Edad de los Metales

La edad de los metales refiere a una nueva etapa en la tecnología humana, caracterizada, precisamente, por el desarrollo de nuevas tecnologías que permitieron, entre otros logros, fundir y trabajar metales de manera exitosa. Uno de los primeros metales que el hombre aprendió a trabajar fue el cobre. La técnica ya no era el simple martilleo sobre los metales, sino que había aprendido los secretos del proceso de fundición, obteniendo resultados mucho más efectivos.La tecnología en la Edad de los Metales 25 1 2012 300x198

Acompañando este desarrollo tecnológico, aparecieron también los primeros intentos de escritura, fundamentalmente en la zona de la Mesopotamia y Egipto. Podríamos citar estos momentos históricos en el año 4500 antes de Cristo.

El cobre, el oro y la plata, metales eminentemente suaves, fueron de los primeros en ser trabajados. Un colgante con forma oval es el objeto más antiguo que se haya preservado, estimándose su fecha de creación en el año 9500 antes de Cristo, y fue encontrado en Irán. Deberían pasar 3000 años más para que esta técnica se hiciera más común, pues existen numerosos yacimientos descubiertos que datan del año 6500 antes de Cristo.

El primer objeto de cobre fundido es del año 4100 antes de Cristo, cuando la tecnología de ese momento permitía insuflar oxígeno a los hornos de fundición, alcanzando temperaturas de 1000º C. También de Irán es el artefacto de cobre fundido más viejo de que se tenga registro, y es del año 4100 antes de Cristo. En su lugar de descubrimiento se encontraron también los hornos de fundición y el primitivo crisol empleado. La técnica permitía separar la escoria –impurezas- por calentamiento mientras que el metal puro se depositaba en el fondo del crisol, y se recogía en moldes. La maleabilidad propia del cobre, y su natural abundancia, lo convirtieron en uno de los metales más empleados.

La paleontología como ciencia: sus técnicas

La paleontología es una ciencia íntimamente emparentada con la biología y la genética. Su objeto de estudio son los fósiles, es decir los restos de animales y plantas de la prehistoria que han sido preservados por las condiciones naturales de su entorno y hoy son descubiertos y estudiados, con la finalidad de descifrar la línea de la evolución de las distintas especies terrestres.

La paleontología dispone de determinadas técnicas cuya finalidad es limpiar y restaurar los restos encontrados, para mejorar su preservación. Para ello recurre a métodos mecánicos y químicos. El más empleado es la limpieza por presión a través de chorros de pequeñas partículas, que funciona de la misma manera que una limpieza con chorro de arena. De esta forma, las piezas o sopleteadas con un gas (dióxido de carbono, nitrógeno o simplemente aire comprimido) que tienen suspensión partículas muy pequeñas de polvo abrasivo que limpia la superficie de los huesos de manera muy efectiva.La paleontología como ciencia: sus técnicas 23 1 2012 300x213

Otra manera de separar los residuos de la pieza que se quiere preservar es por medio del calentamiento brusco. Esta técnica se basa en la diferente dilatación de las sustancias, por lo cual, la capa que se desea eliminar, se desprende de manera bastante limpia. También, cuando el tamaño de las piezas así lo requiere, el paleontólogo recurre a técnicas de percusión y desbastado, ya sea de forma manual o por medio de herramientas que permiten golpear con precisión los restos de roca adheridos a la pieza, y así desprenderlos.

Los métodos químicos se basan, mayormente, en la limpieza con un detergente o un agente limpiador, que en ocasiones se refuerza con agua oxigenada. Otros químicos más abrasivos también pueden ser empleados como el ácido nítrico o clorhídrico. La química le otorga una gran cantidad de herramientas al paleontólogo que a trabajar con esos restos fósiles tan valiosos, preservando los de la mejor manera.

¿Qué son los dinosaurios, exactamente?

A pesar de que ya hace varios millones de años que no pisan la tierra, los dinosaurios siguen presentes, tal vez más vivos que nunca. Se parecen a algunos reptiles que pueblan la tierra, pero están genéticamente emparentados con las aves. ¿Qué son, exactamente, y cuál es su importancia en la historia de la evolución de la biodiversidad terrestre? Técnicamente hablando, se trata de un clado, es decir, un árbol completo en la historia de la evolución de las especies terrestres. Los clados son conjuntos de especies, que tienen una evolución relacionada entre sí, con un antepasado en común. El análisis de las secuencias de proteínas del ADN, una técnica reciente, es de ayuda invalorable para el estudio de la evolución de los clados y las especies integrantes.

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Los dinosaurios reinaron sobre la tierra hace 160 millones de años, durante el período mesozoico. La palabra dinosaurio deriva del latín, y puede traducirse aproximadamente como “lagarto terrible”. Es cierto, algunos eran terribles predadores. Pero otros eran similares a vacas, que pastaban tranquilamente en las grandes praderas de Gondwana, el primitivo bloque continental que dio origen a los continentes actuales.

Los dinosaurios se caracterizaban por ser reptiles, un grupo de animales ectotérmicos, es decir, que emplean las conductas temporales para controlar la temperatura (un caso típico, el lagarto tomando sol sobre una piedra para calentarse). La piel de los reptiles también presenta características particulares: por lo general tienen escamas, y no funciona para el intercambio de gases, como con los animales de sangre caliente.

El tamaño variaba mucho según las distintas especies de dinosaurios. Por lo general, los saurópodos, es decir los carnívoros como el tiranosaurio, alcanzaban el mayor tamaño. Pero, había también dinosaurios más pequeños que podían desplazarse con más agilidad, en ocasiones no más grandes que gallinas.

El tiranosaurio, una máquina de matar

Cuando pensamos en dinosaurios, el tiranosaurio es la imagen icónica que surge automáticamente en nuestra mente, en la forma del juguete típico de dinosaurio. También pensamos en la saga de películas de Parque Jurásico, en las que los tiranosaurios tenían un rol protagónico, precisamente como los villanos. Y no es para menos.

Estas formidables máquinas de matar vivieron hacia finales del período cretácico, hace unos 67 millones de años. Eran verdaderamente únicos en su clase, ya que son los únicos fósiles de dinosaurios terópodos recuperados. Los terópodos fueron la subespecie dinosaurio que dieron origen a las aves, tal y como la conocemos el día de hoy. Tenía la característica de caminar en dos patas, y sus miembros superiores estaban diferenciados, dándole la capacidad de manejar los objetos del medio, como una especie de rudimentarios brazos.El tiranosaurio, una máquina de matar 18.1.2012Tiranosaurio rex

Los tiranosaurios podían alcanzar hasta casi los 13 m de largo, y formidable 4 m de altura, con un peso que llegaba hasta las 10 toneladas. Era el carnívoro más grande de su ecosistema, aunque no pudo sobrevivir la extinción masiva del Cretácico-Terciario. A pesar de ser una especie prácticamente única, se han podido recolectar gran cantidad de fósiles de tiranosaurio, alrededor de 30 especímenes, lo que le ha permitido los investigadores formar su idea bastante aproximada de su fisonomía, sus hábitos y costumbres.

Eran verdaderos gigantes, y uno de los especímenes encontrados presentaba un cráneo de más de 1 m y medio de extensión. No sería exagerado comparar a los dientes de tiranosaurio con plátanos. De hecho, tenían una forma triangular reforzada, que los hacía extremadamente poderosos. Podían alcanzar los 30 cm de largo, y eran, definitivamente, los dientes más grandes de carnívoros de esa era geológica. Sin lugar a dudas, en una hipotética pelea mano a mano entre un hombre y un tiranosaurio, no será difícil predecir al ganador.