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La Prehistoria engloba toda lo ocurrido a nuestra especie desde su aparición hasta la invención de la escritura, hace unos 5000 años. Es una época dividida en dos grandes periodos, la Edad de Piedra, donde el ser humano aprendió a fabricar herramientas utilizando la piedra y la Edad de los Metales, donde aprendió cómo trabajar y dar forma a los metales para elaborar herramientas más complejas. Dado que no tenemos testimonios escritos de este tiempo, la ciencia más importante en el estudio de la Prehistoria es la Arqueología, la cual estudia las sociedades humanas y su evolución mediante los restos que éstas dejaron. Por supuesto, la Arqueología también sirve para averiguar cosas sobre épocas posteriores, pero en la Prehistoria adquiere un protagonismo mayor debido a la inexistencia de documentos escritos. Dentro de las dos grandes eras, encontramos también otras divisiones más cortas en el tiempo. La Edad de Piedra se divide a su vez en el Paleolítico, durante el cual el ser humano era todavía nómada; el Mesolítico, que fue una época de transición durante la cual algunas tribus empezaron a conocer la agricultura y a crear poblados; y el Neolítico, durante el cual todas las sociedades eran ya sedentarias y dominaban la agricultura y la ganadería. Por otro lado, la Edad de los Metales está dividida en la Edad del Cobre, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Estos tres metales fueron muy importantes en sus respectivas épocas por sus características de dureza y maleabilidad, y fueron sustituidos uno por otro (el cobre por el bronce y el bronce por el hierro) cuando nuestra especie aprendió cómo trabajar con ellos.

La tecnología en la Edad de los Metales

La edad de los metales refiere a una nueva etapa en la tecnología humana, caracterizada, precisamente, por el desarrollo de nuevas tecnologías que permitieron, entre otros logros, fundir y trabajar metales de manera exitosa. Uno de los primeros metales que el hombre aprendió a trabajar fue el cobre. La técnica ya no era el simple martilleo sobre los metales, sino que había aprendido los secretos del proceso de fundición, obteniendo resultados mucho más efectivos.La tecnología en la Edad de los Metales 25 1 2012 300x198

Acompañando este desarrollo tecnológico, aparecieron también los primeros intentos de escritura, fundamentalmente en la zona de la Mesopotamia y Egipto. Podríamos citar estos momentos históricos en el año 4500 antes de Cristo.

El cobre, el oro y la plata, metales eminentemente suaves, fueron de los primeros en ser trabajados. Un colgante con forma oval es el objeto más antiguo que se haya preservado, estimándose su fecha de creación en el año 9500 antes de Cristo, y fue encontrado en Irán. Deberían pasar 3000 años más para que esta técnica se hiciera más común, pues existen numerosos yacimientos descubiertos que datan del año 6500 antes de Cristo.

El primer objeto de cobre fundido es del año 4100 antes de Cristo, cuando la tecnología de ese momento permitía insuflar oxígeno a los hornos de fundición, alcanzando temperaturas de 1000º C. También de Irán es el artefacto de cobre fundido más viejo de que se tenga registro, y es del año 4100 antes de Cristo. En su lugar de descubrimiento se encontraron también los hornos de fundición y el primitivo crisol empleado. La técnica permitía separar la escoria –impurezas- por calentamiento mientras que el metal puro se depositaba en el fondo del crisol, y se recogía en moldes. La maleabilidad propia del cobre, y su natural abundancia, lo convirtieron en uno de los metales más empleados.

Datos fundamentales del Período Mesolítico

El Mesolítico es uno de los períodos prehistóricos más importantes, durante el cual algunos grupos de humanos tomaron la costumbre de cazar y recolectar para almacenar, lo que se tradujo en un cambio de costumbres nómadas a sedentarias, dando lugar a los primeros asentamientos humanos de la historia. Este fenómeno es conocido como la “Revolución Mesolítica”. Se trata, en rigor de verdad, de una importante evolución en la psicología y la mentalidad de estos primitivos hombres, quienes comprendieron que colaborando entre sí podrían alcanzar fines superiores y más duraderos que el de la autosatisfacción. Se comenzaron a emplear perros para cazar, por lo que las presas tendieron a ser de menor tamaño, como el ciervo o el jabalí, en lugar del extinto mamut.Datos fundamentales del Período Mesolítico 14.1.2012. arte mesolitico 245x300

Este cambio de visión de la vida, y los elementos de la naturaleza, también implicó la necesidad de crear jerarquías en el grupo. Por ello, se especula que los primeros jefes o “chamanes” surgen de este período. La mejora relativa de la calidad de vida, y el sedentarismo, trajo como consecuencia un importante aumento poblacional, que se vio favorecido por el fin de la Era Glaciar, y el surgimiento de un clima más templado.

El arte también evolucionó, por lo que se crearon bellas esculturas, algunas de las cuales aún se conservan. Sin embargo, no hay acuerdo entre los historiadores sobre la fecha en que este nuevo arte surge. En su mayoría, las obras son piedras de canto rodado, bellamente decoradas con bajorrelieves en forma de guardas, puntos y barras, de forma homínida. Muchos tesoros arqueológicos se conservan en lo que se conoce como Abrigos rocosos, horadaciones en la piedra que no llegan a ser cavernas, por su escasa profundidad, pero que tienen un resguardo considerable del clima y la erosión, por lo que se convirtieron en verdaderas cámaras de preservación del arte Mesolítico.

El Neolítico, el nacimiento de los primeros poblados humanos

El Neolítico es uno de los períodos en que se divide la importante Edad de Piedra, comienzo del reinado del ser humano sobre la faz de la tierra. En efecto, la importancia del Neolítico (que deriva de “neo”: nueva y “litos”: piedra), radica en el cambio fundamental de costumbres de los humanos, que pasaron de una existencia cazadora y parasitaria a organizarse en comunidades de individuos que colaboraban entre sí, con el objetivo de labrar la tierra, y pastorear a sus animales. Así, de cazador y recolector de los frutos de la naturaleza, el hombre pasó a agricultor y pastor. En consecuencia, las grandes migraciones humanas llegaron a su fin, pasándose a un estilo de vida sedentario.

La tecnología también cambió, aprendiendo los humanos a trabajar de manera más eficiente las piedras, e incluyendo otros materiales, como hueso, marfil, y algunos metales simples de malear como el cobre y el oro. La alfarería, es decir la elaboración de utensilios de arcilla, alcanza un alto grado de desarrollo. El principal objetivo de los cacharros era la recolección de agua, lo que le permitía a los humanos alejarse de las fuentes de agua, ganando en autonomía.

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Megalito en Dolmen, Irlanda

El próximo paso en el uso de la alfarería era su decoración. En un principio se empleaban cuerdas, luego se aplicaron bajorrelieves y marcas en la superficie, como así también la modificación de las asas. Para trabajar la arcilla se solían emplear espátulas realizadas con la concha de moluscos.

Un dato cultural relevante del período neolítico es el nacimiento de las religiones primitivas, nacidas de un incipiente culto a los muertos, evidenciado por la construcción de Megalitos, como el célebre conjunto de Stonehengem en Amesbury, Inglaterra. También hay restos megalíticos en lugares tan remotos como Cantabria o Japón.

Científicos eslovacos descubren fósiles de cangrejos

Se trata de restos de una especie desconocida hasta el momento de crustáceos decápodos, también conocida vulgarmente como cangrejos marinos de la costa. Los fósiles descubiertos tienen unos 5 millones y medio de años de antigüedad, y datan del período pleistoceno.

El descubrimiento fue llevado a cabo por Matus Hyzny, un experto del departamento de geología y paleontología de la Comenius University de Eslovaquia. El hallazgo es trascendental porque se trata de una especie desconocida, de la cual se ha encontrado un yacimiento entero. Esta especie pertenece al género Podocallichirus, que anteriormente había sido objeto de estudio por parte de Heinrich Balss, un zoólogo alemán, que descubrió esta familia en el año 1956.

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El buey de mar, un decápodo actual

Estrictamente hablando, se trata de decápodos, una orden de crustáceos, que abarca una enorme cantidad de especies que aún permanecen en la actualidad, como las centollas, las langostas y los cangrejos. En particular, esta especie recientemente descubierta tenía una intensa vida submarina, y construía sus nidos en el lecho del mar, lo cual ha quedado perfectamente documentado por la disposición del reservorio encontrado. Esto cangrejos tenían pinzas, las cuales se han conservado en bastante buen estado, dentro de los 2000 ejemplares encontrados. Su hábitat natural es la costa oeste del océano Atlántico, y en esta oportunidad el descubrimiento se realizó en la ciudad de Huelva, en Andalucía, España. Aún se están realizando trabajos de clasificación de la nueva especie encontrada, con la finalidad de ubicarla con mayor exactitud en el árbol genealógico de los crustáceos.

Los crustáceos son artrópodos, y los decápodos en particular poseen 10 patas, aunque no todas se emplean para movilizarse, sino que las patas delanteras se han modificado hasta convertirse en pinzas, verdaderas piezas del aparato bucal. Muchos decápodos poseen branquias, que les permiten respirar en el lecho marino.

 

Fósil de perezoso de más de 8000 años de antigüedad, hallado en Argentina

Fósil de perezoso de más de 8000 años de antigüedad, hallado en Argentina 26.12 restos perezoso san Pedro El Museo Paleontológico de San Pedro, una pequeña localidad situada a 160 km al norte de la capital de la República Argentina, Buenos Aires, acaba de anunciar que en un campo local se encontraron unos restos fósiles de un perezoso de unos 8000 años de antigüedad en excelente estado de conservación. Cabe mencionar, que esta especie se hizo extremadamente popular gracias a las películas de la saga de La Era de Hielo, de la mano de Sid, uno de sus personajes principales.

Los restos descubiertos en el campo de San Pedro incluyen los dientes del cráneo, y una de sus extremidades superiores completas, con sus tres garras. Se trata de un fósil de Glossotherium, un género de perezosos gigantes propios de América del Sur. Esta especie dejó de existir hace 8.000 años, producto de los cambios climáticos y de la cacería por parte de los primitivos humanos que habitaban la tierra. La especie no pudo soportar la reducción en el número de integrantes, y sucumbió. Se estima que los Glossotherium se habían desarrollado hace unos 15.000 años, durante el pleistoceno superior.

Verdaderamente, se trataba de perezosos gigantes que llegaban a tener una longitud de unos 3 m y medio. Su hábitat natural era la llanura pampeana, y es uno de los ejemplos de fauna cuaternaria más representativa. Dentro de las costumbres típicas de la raza, por lo que se conoce hasta ahora, se especula que eran capaces de hacer pozos, con la finalidad de construir cuevas donde tener a sus crías. A pesar de su importante talla, estos animales eran básicamente herbívoros.

Lo importante de estos restos hallados en San Pedro es el excelente estado de preservación de la piel, que aún conserva sus osificaciones, otra característica destacada de la raza, que poseía miles de osificaciones sobre su piel, que le otorgaban una increíble resistencia