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La Prehistoria engloba toda lo ocurrido a nuestra especie desde su aparición hasta la invención de la escritura, hace unos 5000 años. Es una época dividida en dos grandes periodos, la Edad de Piedra, donde el ser humano aprendió a fabricar herramientas utilizando la piedra y la Edad de los Metales, donde aprendió cómo trabajar y dar forma a los metales para elaborar herramientas más complejas. Dado que no tenemos testimonios escritos de este tiempo, la ciencia más importante en el estudio de la Prehistoria es la Arqueología, la cual estudia las sociedades humanas y su evolución mediante los restos que éstas dejaron. Por supuesto, la Arqueología también sirve para averiguar cosas sobre épocas posteriores, pero en la Prehistoria adquiere un protagonismo mayor debido a la inexistencia de documentos escritos. Dentro de las dos grandes eras, encontramos también otras divisiones más cortas en el tiempo. La Edad de Piedra se divide a su vez en el Paleolítico, durante el cual el ser humano era todavía nómada; el Mesolítico, que fue una época de transición durante la cual algunas tribus empezaron a conocer la agricultura y a crear poblados; y el Neolítico, durante el cual todas las sociedades eran ya sedentarias y dominaban la agricultura y la ganadería. Por otro lado, la Edad de los Metales está dividida en la Edad del Cobre, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Estos tres metales fueron muy importantes en sus respectivas épocas por sus características de dureza y maleabilidad, y fueron sustituidos uno por otro (el cobre por el bronce y el bronce por el hierro) cuando nuestra especie aprendió cómo trabajar con ellos.

Un equino de cinco millones de años de antigüedad

La provincia china de Gansu, al noroeste del país y lindante con Mongolia, es el escenario de este magnífico descubrimiento. Científicos locales hallaron un cráneo de Hipparion, un extraño animal que podría considerarse el antecedente genético de los caballos actuales. El cráneo, en perfecto estado de conservación, tiene una antigüedad de más de cinco millones de años.Un equino de cinco millones de años de antigüedad Hipparion 20 2 2012

Los científicos a cargo del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de la Academia de Ciencias de China esperan poder estudiarlo en detalle, especialmente la conformación de los senos nasales de este antiguo animal.

El Hipparion tenía tres dedos, y era un representante de la familia de los equinos. Habitó la tierra en un período que se extiende desde el Mioceno Medio al Pleistoceno. Una de las características destacadas es la amplia difusión de esta especie, que presenta fósiles en regiones tan remotas como América del Norte, África, Europa y Asia.

La cantidad de dedos de los equinos es un rasgo que ha ido evolucionando a lo largo de la historia de la especie. Hace unos 50 millones de años, cuando los primeros equinos aparecieron, llamados Eohippus, tenían 4 dedos, y su tamaño era diminuto, como el de un zorro actual. Como rasgo evolutivo, y a fin de mejorar las expectativas de supervivencia, el tamaño relativo fue aumentando, lo que le facilitaba poder huir de sus predadores naturales. Además, para hacerse más rápido al correr, el número de dedos fue decreciendo, al fusionarse unos con otros. Esto incrementó el impulso de sus miembros, ganando en velocidad.

Otros rasgos se modificaron en la historia evolutiva de los equinos, lo que mejoró notablemente su supervivencia, todos ellos tendientes a incrementar su velocidad: el estómago se hizo más pequeño, para no estar tan pesado al ingerir alimentos, y los ojos se separaron, dándole un ángulo de visión de 350º.

Saurios Voladores

Durante la era mesozoica (período prehistórico que se desarrolló entre 225 y 65 millones de años atrás) existió un clado de reptiles o saurópsidos que tenían la increíble habilidad de volar: los pterosaurios. Muy presentes en historietas y obras de ciencia ficción, estos saurios voladores fueron muy reales.Saurios Voladores 9 2 2012b

Hay muchos datos notables de estos animales. Fueron los primeros vertebrados en poder volar. Poseían alas revestidas de una membrana, que les otorgaba sustentabilidad, la cual terminaba en el cuarto dedo de la mano. No tenían plumas, sino pelo, como lo atestiguan los fósiles encontrados, en algunos de los cuales el pelo se conserva.

Ocupaban prácticamente todo el globo terráqueo, y por lo general, se suele decir que eran una subespecie de dinosaurios, lo cual es erróneo, a pesar de que sí convivieron con ellos. Los dinosaurios, en rigor de verdad, también eran un clado de reptiles, pero con la particularidad de tener un andar erguido, lo cual no era el caso con los pterosaurios.

En el siglo XIIX, más precisamente en el año 1784, se documentó el primer fósil de pterosaurio descubierto, por el naturalista italiano Cosimo Collini. Collini creyó erróneamente que se trataba de una criatura marina, idea que subsistió hasta el año 1801, cuando el naturalista Georges Cuvier señaló acertadamente que no eran aletas sino alas lo que podía observarse. Cuvier puede ser considerado como el padre de la anatomía comparada y de la paleontología. Fueron sus contribuciones las que ayudaron a la reconstrucción completa de muchos restos fósiles parciales.

Aún no se encuentra un antecesor genealógico para el pterosaurio, debido a que su anatomía estaba extremadamente bien adaptada para el vuelo. Existieron ejemplares de tamaños variables, desde pequeños como pájaros, hasta animales enormes de varios metros de envergadura entre sus alas. Tenían una característica en común con las aves actuales y era que sus huesos eran huecos.

Las arañas: hace 100 millones de años ya estaban entre nosotros

El yacimiento del Soplao, en Cantabria todavía guarda increíbles tesoros para ser descubiertos. Es una cueva única en el mundo, por las formaciones geológicas que en ellas se encuentran. Pero no son los geólogos los encuentran increíble material del estudio en el Soplao. En esta oportunidad le ha tocado a los paleontólogos alzarse con un sorprendente descubrimiento: un fósil de araña de 100 millones de años de antigüedad.Las arañas: hace 100 millones de años ya estaban entre nosotros 6 2 2012 2 300x221

El espécimen, que data del Cretácico inferior, es una nueva especie encontrada en un excelente estado de preservación, envuelta en una masa de ámbar. El ámbar, muchos recordarán el bastón del dueño de los Parques Jurásicos de la película, que tenía una bola de ámbar con un mosquito fosilizado en un extremo, es una piedra preciosa. Se origina por la fosilización de resina vegetal, que adquiere una gran dureza, siendo transparente o translúcida, con una tonalidad que varía entre amarilla o naranja. En este caso, la araña encontrada también contenía un ejemplar de avispa parasitaria, también bien conservada.

Se trata de una araña macho, bastante pequeño, mide alrededor de un milímetro. Los investigadores han recurrido al empleo de técnicas de última generación para su estudio, como la tomografía con luz sincrotón, una novedosa técnica desarrollada por investigadores de Grenoble, Francia. De esta forma, es posible obtener un modelo realista en 3D para proceder al estudio del ejemplar, sin poner en peligro su integridad.

La araña había sido hallada en 2009, pero recién ahora se ha procedido a su estudio, investigación que fue publicada en la prestigiosa revista Paleontology. El nombre dado a la nueva araña es Orchestina rabagensis, y pertenece a la familia de los Oonopidae, una de las ramas de arañas más antiguas del planeta. Esta familia de arañas se encuentra presentes en todo el mundo.

La paleontología como ciencia: sus técnicas

La paleontología es una ciencia íntimamente emparentada con la biología y la genética. Su objeto de estudio son los fósiles, es decir los restos de animales y plantas de la prehistoria que han sido preservados por las condiciones naturales de su entorno y hoy son descubiertos y estudiados, con la finalidad de descifrar la línea de la evolución de las distintas especies terrestres.

La paleontología dispone de determinadas técnicas cuya finalidad es limpiar y restaurar los restos encontrados, para mejorar su preservación. Para ello recurre a métodos mecánicos y químicos. El más empleado es la limpieza por presión a través de chorros de pequeñas partículas, que funciona de la misma manera que una limpieza con chorro de arena. De esta forma, las piezas o sopleteadas con un gas (dióxido de carbono, nitrógeno o simplemente aire comprimido) que tienen suspensión partículas muy pequeñas de polvo abrasivo que limpia la superficie de los huesos de manera muy efectiva.La paleontología como ciencia: sus técnicas 23 1 2012 300x213

Otra manera de separar los residuos de la pieza que se quiere preservar es por medio del calentamiento brusco. Esta técnica se basa en la diferente dilatación de las sustancias, por lo cual, la capa que se desea eliminar, se desprende de manera bastante limpia. También, cuando el tamaño de las piezas así lo requiere, el paleontólogo recurre a técnicas de percusión y desbastado, ya sea de forma manual o por medio de herramientas que permiten golpear con precisión los restos de roca adheridos a la pieza, y así desprenderlos.

Los métodos químicos se basan, mayormente, en la limpieza con un detergente o un agente limpiador, que en ocasiones se refuerza con agua oxigenada. Otros químicos más abrasivos también pueden ser empleados como el ácido nítrico o clorhídrico. La química le otorga una gran cantidad de herramientas al paleontólogo que a trabajar con esos restos fósiles tan valiosos, preservando los de la mejor manera.

Encuentran restos fósiles de ancestros de los actuales dugones

Investigadores de la Universidad de Zaragoza han descubierto una colección de 550 restos fósiles de sirenios, también conocidos como “vacas marinas”. La única especia actual descendiente de esta rama de mamíferos marinos placentarios es el Dugong dugón, también conocido como dugongo o dugón. Se trata de un animal de cuerpo similar al de una morsa, que puede llegar a los 3 metros de longitud, con un peso de 200 kilos. Este animal vive en la costa de los océanos Pacífico e Indico, sobre las costas de Australia, extendiéndose hasta el norte sobre el litoral chino. También se encuentran en las costas occidentales de África.Encuentran restos fósiles de ancestros de los actuales dugones 10.1.2012 vacas marinas 300x195

Los restos fueron encontrados en el Geoparque de Sobrarbe, en el norte de la provincia de Huesca, sobre los Pirineos. Los mismos, a pesar de tener más de 45 millones de años de antigüedad, se encuentran en muy buen estado de preservación, y algunos huesos aún conservan sus conexiones anatómicas. Dentro del reservorio, se encontraron 3 cráneos completos, escápulas, huesos de los hombros, costillas y vértebras, que ayudarán a echar luz sobre la existencia de esta antiquísima especie, que encontró el esplendor de su existencia sobre la tierra en un período que va desde los 56 a 34 millones de años atrás.

Las vacas marinas, como se conoce a los dugones, fueron descriptas por Cristobal Colón en sus viajes transatlánticos. Su docilidad, y la lentitud de sus movimientos, llevaron a esta especie al borde de la extinción, ya que fueron objeto de caza brutal por su grasa y su piel. Otra peculiaridad de esta especie es que son totalmente herbívoros –de ahí el mote de “vacas marinas-, y nunca dejan el agua, ni siquiera para tener a sus crías. La especie es conocida como Sirenia, por el parecido con las sirenas, animales mitológicos.