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La Prehistoria engloba toda lo ocurrido a nuestra especie desde su aparición hasta la invención de la escritura, hace unos 5000 años. Es una época dividida en dos grandes periodos, la Edad de Piedra, donde el ser humano aprendió a fabricar herramientas utilizando la piedra y la Edad de los Metales, donde aprendió cómo trabajar y dar forma a los metales para elaborar herramientas más complejas. Dado que no tenemos testimonios escritos de este tiempo, la ciencia más importante en el estudio de la Prehistoria es la Arqueología, la cual estudia las sociedades humanas y su evolución mediante los restos que éstas dejaron. Por supuesto, la Arqueología también sirve para averiguar cosas sobre épocas posteriores, pero en la Prehistoria adquiere un protagonismo mayor debido a la inexistencia de documentos escritos. Dentro de las dos grandes eras, encontramos también otras divisiones más cortas en el tiempo. La Edad de Piedra se divide a su vez en el Paleolítico, durante el cual el ser humano era todavía nómada; el Mesolítico, que fue una época de transición durante la cual algunas tribus empezaron a conocer la agricultura y a crear poblados; y el Neolítico, durante el cual todas las sociedades eran ya sedentarias y dominaban la agricultura y la ganadería. Por otro lado, la Edad de los Metales está dividida en la Edad del Cobre, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Estos tres metales fueron muy importantes en sus respectivas épocas por sus características de dureza y maleabilidad, y fueron sustituidos uno por otro (el cobre por el bronce y el bronce por el hierro) cuando nuestra especie aprendió cómo trabajar con ellos.

Los dinosaurios en la historia la humanidad

Los dinosaurios ocupan un importante espacio en el imaginario social de la cultura moderna. Pero esto no es de ahora, sino que desde hace miles de años que el hombre conoce fósiles de dinosaurios, aunque no había podido interpretarlos como lo que en realidad eran: restos de especies extintas hace millones de años.

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William Buckland

Los chinos creían que los fósiles de dinosaurios eran restos de dragones, alimentando así este popular mito de la cultura oriental. También creían que los restos encontrados pertenecían a distintas criaturas que habían muerto durante el diluvio universal, otro importante relato de la mitología china. Ya en la modernidad, allá por el año 1822 fue un geólogo inglés, Giedon Matell quien obtuvo la primera pista significativa en cuanto a la procedencia de los dinosaurios: postulo una semejanza entre estos enigmáticos animales y las actuales iguanas. En 1824, un profesor de la Universidad de Oxford, el reverendo William Buckland realizó un importante hallazgo: los huesos fosilizados completo de un espécimen de Megalosaurus bucklandii, una criatura extinta hace 150 millones de años, que reinaba sobre los continentes de Europa, América, Asia y África. Como su nombre lo indica, lo más impresionante de esta especie era su monumental tamaño, que podría alcanzar los 9 m de largo, y corría sobre dos patas.

No fue sino hasta el año 1958 cuando se descubrió el primer fósil de dinosaurio en tierras norteamericanas, en Nueva Jersey. El estado de los restos era excelente, conservándose casi en su totalidad. Se trataba de una criatura bípeda, que fue denominada Hadrosaurus, es decir lagarto robusto. Había existido hace 80 millones de años. Por primera vez se demostró que los dinosaurios podían caminar erguidos, lo que revolucionó al mundo de la ciencia. A partir de ese momento, los restos fósiles de dinosaurios no dejaron de aparecer y ser reconocidos como tales en todo el mundo, inclusive en la Antártida.